“Lo que es evidente, antes fue imaginado”
William Blake.
Imaginar es crear espacios internos, fantásticos, íntimos, propios, sin límites ni restricciones.
Al imaginar creamos representaciones internas, subjetivas de lo que perciben nuestros sentidos , de lo que palpamos, saboreamos, vemos, olemos, oímos, o representamos ideas más abstractas como: la belleza, sentimientos, libertad, etcétera.
También podemos representar en presente una imagen del pasado, una proyección del futuro anticipándonos a el.
La capacidad de imaginar nos viene de nuestro hemisferio derecho y es ilimitada.
Podemos colorear la alegría y conectarnos con esa emoción, y ¿qué tal si saboreamos alguna travesura, o algún lugar?
Cuando imaginamos o visualizamos podemos poner brillo, color, sonidos, texturas, olor, sabor, sensaciones a nuestras imágenes mentales.
Las imágenes mentales cumplen un papel importante en actividades psicológicas como estimular la inteligencia, la memoria, el aprendizaje, la motivación, la creatividad.
Poetas, investigadores, científicos, saben que la imaginación es una herramienta poderosa.
Einstein afirmaba que la imaginación es una herramienta más poderosa que el conocimiento.
Jung sostenía que la deuda que tenemos con el juego de la imaginación es inagotable.
Es posible ejercitar la imaginación, dentro de poco traeré unos ejercicios para ello.